Repasando la Historia Imprimir
Escrito por Jorge Gandarillas   

El arte del tejido y del teñido tuvo una importancia social muy grande entre los pueblos prehispanicos.  Este arte alcanzo una perfeccion extraordinaria que se puede apreciar en los pocos ejemplares de textiles que se han conservado en tumbas hasta nuestros dias.

Los cronistas españoles nos han dejado tambien varios testimonios escritos acerca de los colorantes y modos de teñir de los pueblos prehispanicos.

Jimenez de la Espada se refiere asi a los conocimientos de los antiguos pueblos peruanos en el arte de teñir:  "... en todo el antiguo Peru sabian preparar multitud de colores, combinanrlos, diluirlos o condensarlos en matices muy delicados y vivos y de gran duracion, especialmente en las lanas, que los tomaban, como en el algodon sin ayuda de mordientes...".

La tintoreria fue seguramente un oficio de especialistas.  El dominio alcanzado en la tecnologia del teñido, aplicacion de mordientes, tratamientos de los colores, etc., nos lleva a pensar en una clase especializada de artesanos:  los tintoreros.  Encontramos terminos como "tanti camayoc" que se refiere al "mezclado de tintes del Imperio Inca" huaycurapitha, palabra aymara que significa "la accion de teñir para otro".

Actualmente podemos encontrar en Bolivia ejemplos de esta "division del Trabajo".  Tal es el caso de la zona de Tarata en Cochabamba donde existen mujeres especializadas en el teñido.  Ellas tiñen por encargo la lana que posteriormente sera utilizada por los tejedores de alfombras y frazadas.

La conquista y la Colonia, no introdujeron grandes cambios en la antigua tecnologia del teñido.  Apenas algunos pocos tintes y mordientes nuevos y el uso de peroles de bronce.  Los grandes cambios se dieron en el orden social.  Los tintoreros fueron sometidos a una verdadera esclavitud en los obrajes y chorrillos.

Los tejidos y tintes americanos eran muy cotizados en el mercado europeo y los conquistadores españoles se enriquecieron a costa del trabajo de estos artesanos tal como lo hicieron con el trabajo del resto de los pueblos americanos.

Los tintes naturales siguieron utilizandose en America hasta la aparicion de las añilinas quimicas en 1870.  El primer color obtenido sinteticamente fue el azul del añil o indigo en el laboratorio de los quimicos alemanes Engler y Emmerling.

A partir de 1880 la fabrica Bayer de Alemania continuo con la fabricacion de añilinas que reemplazaron al resto de los colorantes naturales.

A fines del siglo pasado y comienzos de este, el mercado de las añilinas se popularizo por toda America.  Los bajos costos, la facilidad del teñido y los colores vistosos captaron pronto la atencion de la gente.  Los tintes naturales fueron reemplazados en casi todas las comunidades por los tintes quimicos y la lana natural por la lana sintetica.  Los colores tradicionales de los tejidos fueron cambiados por otros chillones y artificiales.  Se perdio la calidad original de los tejidos.

Este importante arte nuestro, que se mantuvo integro a lo largo de tres siglos de colonia, sufrio una gran derrota con la aparicion de las añilinas y la lana sintetica.  Solo ahora tiende a recuperarse el antiguo arte del teñido con tintes naturales.

Debemos agradecer el hecho de que muchas comunidades supieran guardar en lo profundo de su memoria el uso de estos tintes.  Tambien es triste reconocer que la demanda extranjera de tintes naturales sea una de las causas para que este arte haya tomado impulso en los ultimos años.

Los cronistas Bernabe Cobo y Ludovico Bertonio nos hacen conocer a través de sus escritos, numerosas referencias a la "Tintoreria Andina", llamada tallapuni en quechua y huaycutha en aymara.  El tintorero o tintorera era denominado huaycuri.

Bertonio tambien narra sobre las ollas y calderas utilizadas en el teñido y como se trasladaba de una olla a la otra la lana que se estaba tiñiendo.  Las prendas no teñidas y tejidas en colores naturales eran denominadas con la palabra kora "ropa teñida, aunque sea de diversos colores naturales".

En cuanto a los mordientes empleados para fijar el color en las prendas, Bertonio se refiere al millu como "un genero de salitre bueno para teñir de colorado o de azul, o de otros colores, segun lo que precede, chupica millu, etc.".

 

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